Jesus.... mi amor

En esta pagina encontraras reflexiones para que puedas reconocer la persona importante que eres pero sobre todo entenderas que hay alguien que TE AMA.. JESUS dio la vida por nosotros y quiere que TU SEAS FELIZ

domingo, abril 01, 2007

MOVIENDO LA ROCA

Un hombre necesitado de trabajo y otro tanto de dinero se dispuso a dormir con mucha angustia en su cabeza. Su hogar era una cabaña humilde, pero muy confortable. Se quedó dormido.

¿Cuántos de nosotros igual que este hombre nos acostamos a dormir cansados más de las preocupaciones que del cansancio físico?

De pronto en el sueño se iluminó la habitación y apareció Dios. El Señor le dijo que tenía un trabajo para él y le enseñó una gran roca frente a la cabaña. Le explicó que debía empujar la piedra con todas sus fuerzas. El hombre hizo lo que el Señor le pidió, día tras día. Por muchos años, desde que salía el sol hasta el ocaso, el hombre empujaba la fría piedra con todas sus fuerzas... y ésta no se movía. Todas las noches el hombre regresaba a su cabaña muy cansado y sintiendo que todos sus esfuerzos eran en vano.

Como el hombre empezó a sentirse frustrado, Satanás decidió entrar en el juego y trajo pensamientos a su mente: "Has estado empujando esa roca por mucho tiempo, y no se ha movido nada". Al hombre le dio la impresión que la tarea que le había sido encomendada era imposible de realizar y que él era un fracaso.

Pensamientos como este nos asaltan a diario, nos sentimos frustrados o cansados cuando nuestros sueños parecen inalcanzables.

Estos pensamientos, como a veces nos sucede, incrementaron en el hombre su sentimiento de frustración y desilusión. El enemigo le dijo: "¿Por qué esforzarte todo el día en esta tarea imposible? No más…, sólo haz un mínimo esfuerzo y será suficiente".

El hombre pensó en poner en práctica esto pero antes decidió elevar una oración al Señor y confesarle sus sentimientos: "Señor, he trabajado duro por mucho tiempo escuchando tus instrucciones. He empleado toda mi fuerza para conseguir lo que me pediste, pero aún así, no he podido mover la roca ni un milímetro. ¿Qué pasa? ¿Por qué he fracasado?".

El Señor le respondió con compasión: "Querido hijo, cuando llegué a tus sueños y te pedí que me sirvieras, aceptaste. Te dije que tu tarea era empujar contra la roca con todas tus fuerzas, y lo has hecho. Nunca dije que esperaba que la movieras. Tu tarea era empujar. Ahora vienes a mí sin fuerzas a decirme que has fracasado, pero ¿en realidad fracasaste?. Mírate ahora: tus brazos están fuertes y musculosos, tu espalda fuerte y bronceada, tus manos callosas por la constante presión, tus piernas se han vuelto duras.

A pesar de la adversidad has crecido mucho y tus habilidades ahora son mayores que las que tuviste alguna vez. Tu paciencia se ha fortalecido, hoy eres una persona mas sensible al dolor, hoy sabes el valor de la amistad en tiempos difíciles; pero sobre todo has aprendido algo muy importante y es que solo no puedes mover la roca.

Cierto, no hemos movido la roca, pero igual que el hombre de la cabaña, nuestra misión es reconocer que separados de Dios nada somos y que hemos sido creados para llevar los unos las cargas de los otros.

Dios continuó diciéndole a aquel hombre: No dejes que pensamientos que te quiten la paz, maduren en tu mente, no dejes que pensamientos que te angustien crezcan. Recuerda lo que dijo Jesús: Vengan a mi los que están trabajados y cansados que yo los haré descansar. De esa manera confiarás en mí y ahora querido hijo: Yo moveré la roca"
Sigamos empujando sin desfallecer sin importar cuál es nuestra tarea, algunas veces, cuando escuchamos a Dios, tratamos de utilizar nuestro intelecto para descifrar su voluntad, cuando en realidad sólo nos pide obediencia y fe en Él.

Debemos ejercitar nuestra fe, que mueve montañas, proyectos, sueños, planes; pero conscientes que es Dios quien al final logra moverlas.

REFLEXION: Cuando todo parezca ir mal...sólo EMPUJA!
Cuando estés agotado por el trabajo... sólo EMPUJA!
Cuando no tienes más dinero para pagar tus cuentas... sólo EMPUJA!
Cuando la gente simplemente no te comprende....sólo EMPUJA!
Cuando te sientas agotado y sin fuerzas... NO EMPUJES! *** DEJA QUE EL LO HAGA.**

viernes, octubre 27, 2006

Tu descripcion

Hola, cuentanos algo de ti, que sueños tienes, como te consideras....

martes, febrero 21, 2006

Para Reflexionar

El 14 de Octubre de 1998, en un vuelo trasatlántico de una línea aérea tuvo lugar el siguiente suceso:
A una dama la sentaron en el avión al lado de un hombre de raza negra. La mujer pidió a la azafata que la cambiara de sitio, porque no podía sentarse al lado de una persona tan desagradable. La azafata argumento que el vuelo estaba muy lleno, pero que iría a revisar a primera clase a ver por si acaso podría encontrar algún lugar libre.
Todos los demás pasajeros observaron la escena con disgusto, no solo por el hecho en si, sino por la posibilidad de que hubiera un sitio para la mujer en primera clase.
El pobre hombre, quedo incomodo y cohibido por la reacción de su compañera de fila, pero tuvo la educación de no hacer un escándalo.
El clima en la cabina era de total tensión, pero la señora se mostraba feliz y hasta triunfadora porque la iban a quitar de ese sitio y ya no estaría cerca de aquella persona.
Minutos más tarde regreso la azafata y le informo a la señora: "Discúlpeme señora, todo el vuelo esta lleno... afortunadamente encontré un lugar vació en primera clase. Me demore unos instantes porque, para poder hacer este tipo de cambios le tuve que pedir autorización al capitán.
El me indicó que no se podía obligar a nadie a viajar al lado de una persona tan desagradable y que me autorizaba el cambio"
Los pasajeros no podían creer lo que escuchaban, pero ya la señora con cara de triunfo, empezó a levantarse de su asiento.
En ese momento la azafata se voltea y le dice al hombre de raza negra: "Señor, sería usted tan amable de acompañarme a su nuevo asiento en la primera clase?
El capitán en nombre de la Compañía le pide sus disculpas personales por el hecho de que haya tenido que soportar una persona tan desagradable a su lado."
Todos los pasajeros del avión se pararon y ovacionaron la acción de la tripulación. Ese año, la azafata y el capitán fueron premiados y gracias a esa actitud, la empresa British Airways se dió cuenta que no le había dado demasiada importancia a la capacitación de su personal en el área de atención al cliente, la empresa hizo cambios de inmediato; desde ese momento en todas las oficinas de British Airways y a la vista del personal, se lee el siguiente mensaje: "Las personas pueden olvidar lo que les dijiste, las personas pueden olvidar lo que les hiciste, pero las personas nunca olvidarán como los hiciste sentir".
Hay muchas personas que piensan o creen que son mas que los demás o creen que los demás deben cambiar, cuando son ellas las diferentes y las que deben cambiar.

miércoles, febrero 08, 2006

Estrellas de Mar

Cierto día, caminando por la playa vi en un hombre que se agachaba a cada momento, recogía algo de la arena y lo lanzaba al mar. Hacía lo mismo una y otra vez.

Tan pronto como me aproximé me di cuenta de que lo que el hombre agarraba eran estrellas de mar que las olas depositaban en la arena, y una a una las arrojaba de nuevo al mar.

Intrigado, lo interrogué sobre lo que estaba haciendo, a lo cual me respondió:

Estoy lanzando estas estrellas marinas nuevamente al océano. Como ves, la marea es baja y estas estrellas han quedado en la orilla si no las arrojo al mar morirán aquí por falta de oxígeno.

Entiendo, le dije, pero debe haber miles de estrellas de mar sobre la playa. No puedes lanzarlas a todas. Son demasiadas. Y quizá no te des cuenta de que esto sucede probablemente en cientos de playas a lo largo de la costa ¿no estás haciendo algo que no tiene sentido?

El nativo sonrió, se inclinó y tomó una estrella marina y mientras la lanzaba de vuelta al mar me respondió:

¡Para ésta si lo tuvo!

Sé que en este mundo complicado y acelerado, un gesto de ternura y solidaridad no alcanza...

Nada puedo hacer para solucionar las penas del mundo pero mucho puedo hacer para ayudar en el pedacito de mundo que me toca.

Si alguna vez pude a través de estos mensajes, hacerte sonreír, llorar, emocionar, reflexionar... entonces eres una de esas estrellas que ha vuelto al mar a contarle a las otras que la bondad existe, que todavía existen seres que creen en los demás...

El Muro


Dicen que una vez un hombre era perseguido por varios malhechores que querían atracarlo. El hombre ingresó a una cueva.

Los malhechores empezaron a buscarlo por las cuevas anteriores de la que él se encontraba.

Con tal desesperación elevó una plegaria al Creador: "Dios todopoderoso has que tus ángeles bajen y tapen la entrada, para que no entren a matarme".

En ese momento escuchó a los hombres acercándose a la cueva en la que el se encontraba, y vio que apareció una arañita. La arañita empezó a tejer una telaraña en la entrada.

El hombre volvió a elevar otra plegaria, esta vez mas angustiado: "Señor te pedí ángeles, no una araña". Y continuó: "Señor por favor, con tu mano poderosa coloca un muro fuerte en la entrada para que los hombres no puedan entrar a matarme".

Abrió los ojos esperando ver el muro tapando la entrada, y observó a la arañita tejiendo la telaraña.

Estaban ya los malhechores ingresando en la cueva anterior de la que se encontraba el hombre y este quedó esperando su muerte.

Cuando los malhechores estuvieron frente a la cueva, ya la arañita había tapado toda la entrada.

Entonces se escucho esta conversación:

Primer hombre: - Camina, entremos a esta cueva
Segundo hombre: - No. Mira que hay telarañas, nadie ha entrado en esta cueva. Sigamos buscando en las otras.

Pedimos cosas que desde nuestra perspectiva humana son lo que necesitamos, pero Dios nos da aquellas pequeñas cosas que se pueden volver grandes.

Como en esta lectura, a veces pedimos muros para estar seguros, pero Dios en cambio nos pide además confianza en Él, para dejar que su poder se manifieste y haga que algo como una telaraña nos de la misma protección que una muralla.

Si has pedido un muro y no ves mas que una telaraña recuerda que Dios sabe lo que cada uno de nosotros realmente necesita. Confía en Él y Él hará.

viernes, septiembre 02, 2005

LA PRUEBA DEL ANILLO


Maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada . Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto . ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más? El maestro sin mirarlo, le dijo: "Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después... - y haciendo una pausa agregó si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este problema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar. E...encantado, maestro- titubeó el joven, pero sintió que otra vez era desvalorizado , y sus necesidades postergadas . Bien, asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño y dándoselo al muchacho , agregó: Toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda . Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro . Ve y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas. El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta . Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado más de cien personas- y abatido por su fracaso , montó su caballo y regresó. Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro. Podría entonces habérsela entregado él mismo al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda. Entró en la habitación. -Maestro- dijo- lo siento, no se puede conseguir lo que me pediste . Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo. Qué importante lo que dijiste, joven amigo- contestó sonriente el maestro. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero . ¿Quién mejor que él para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto te da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo. El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a la luz del candil con su lupa, lo pesó y luego le dijo: Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender... Yo, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo... ¡¡¡¡¡58 MONEDAS!!!! Exclamó el joven. Sí, replicó el joyero - yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé...si la venta es urgente... El joven corrió emocionado a la casa del maestro a contarle lo sucedido . Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo- Tú eres como este anillo : una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor? Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño.Todos somos como esta joya, valiosos y únicos, - y andamos por los mercados de la vida pretendiendo que gente inexperta nos valore . Solo un Dios todopoderoso puede realmente estimar nuestro verdadero valor y nos lo revela cuando hacemos nuestra parte... Buscarlo de Solo en DIos podras conseguir la felicidad que anhelas.....

CICATRICES


¿Cuales son tus cicatrices?

En un día caluroso de verano en el sur de la Florida, un niño decidió ir a nadar en la laguna detrás de su casa. Salió corriendo por la puerta trasera, se tiró en el agua y nadaba feliz. No se daba cuenta de que un caimán se le acercaba. Su mamá desde la casa miraba por la ventana, y vio con horror lo que sucedía. Enseguida corrió hacia su hijo gritándole lo más fuerte que podía. Oyéndole, el niño se alarmó y miró, al verlo nadó hacia su mamá. Pero fue demasiado tarde, ya casi en el muelle su mamá le agarró por sus brazos justo cuando el caimán le agarraba sus piernitas. La mujer jalaba determinada, con toda la fuerza de su corazón. El caimán era más fuerte, pero la mamá era mucho más apasionada y su amor no la abandonaba.Un señor que escuchó los gritos se apresuró hacia el lugar con una pistola y mató al animal. El niño sobrevivió y, aunque sus piernas sufrieron bastante, aún pudo llegar a caminar.Cuando salió del trauma, un periodista le preguntó al niño si le quería enseñar las cicatrices de sus pies. El niño levantó la cobija y se las mostró. Pero entonces, con gran orgullo se remango las mangas y señalando hacia las cicatrices en sus brazos le dijo: "Pero las que usted debe ver son estas". Eran las marcas de las uñas de su mamá que habían presionado con fuerza. "Las tengo porque mamá no me soltó y me salvó la vida".Nosotros también tenemos las cicatrices de un pasado doloroso. Algunas son causadas por nuestros errores o pecados, pero otras son la huella de Dios que nos ha sostenido con fuerza para que no caigamos en las garras del mal. Recuerda que si te ha dolido alguna vez el alma, es porque Él, te ha agarrado demasiado fuerte para que no caigas.

El Hachero


Había una vez un hachero que se presentó a trabajar en un aserradero de madera. El sueldo era bueno y las condiciones de trabajo todavía mejores, así que el hombre se decidió a hacer buen papel.
El primer día se presentó al capataz, quien le dió un hacha y le designó una zona. El hombre salió al bosque a talar con tanto entusiasmo, que en un solo día pudo cortar 18 árboles.
- Te felicito, sigue así -, le dijo el capataz.
Animado por las palabras del capataz, el hachero se decidió a mejorar su propio desempeño cada día. Por eso esa noche, se acostó bien temprano para reponer bien sus fuerzas. A la mañana siguiente, se levantó antes que nadie y se fue al bosque, pero a pesar de todo su empeño éste no consigió cortar más de 15 árboles.
- Me debo haber cansado-, pensó el hombre y decidió acostarse aún más temprano, es decir, con la puesta del sol.
Al amanecer, el hachero se levantó con la idea de batir su marca de 18 árboles. Sin embargo, ese día no llegó ni a la mitad. Al día siguiente fueron sólo 7, luego 5 y el último día estuvo toda la tarde tratando de voltear su segundo árbol.
Inquieto por el pensamiento del capataz, el hachero se acercó a contarle lo que le estaba pasando y a jurarle y perjurarle, que se estaba esforzando por mejorar su productividad hasta el límite de desfallecer.
El capataz lo escuchó atentamente y luego le preguntó:
- ¿Cuándo fue la última vez que afilaste tu hacha?
- ¿Afilar? No tuve tiempo de afilar; estuve muy ocupado cortando árboles.
MORALEJA: ¡Cuántas veces estamos tan ocupados en lo que nos parece urgente, que le restamos tiempo a lo importante... ¿Cuál será esa hacha de nuestra vida, que no estamos afilando? Tal vez estamos tan ocupados en querer llegar a destino, que nos olvidamos de mirar a nuestro alrededor y disfrutar del paisaje.

Aprovecha las oportunidades


Un hombre recibió una noche la visita de un ángel, quien le comunicó que le esperaba un futuro fabuloso: Se le daría la oportunidad de hacerse rico, de lograr una posición importante y respetada dentro de la comunidad y de casarse con una mujer muy hermosa.

Ese hombre se pasó la vida esperando que los milagros prometidos llegasen, pero nunca lo hicieron, así que al final murió solo y pobre. Cuando llegó a las puertas del cielo vió al ángel que le había visitado tiempo atrás y protestó: Me prometiste riqueza una buena posición social y una bella esposa. ¡Me he pasado la vida esperando en vano! Yo no te hice esa promesa, replicó el ángel, "Te prometí la oportunidad de riqueza, una buena posición social y una esposa hermosa".

El hombre estaba realmente intrigado. "No entiendo lo que quieres decir", confesó.
Recuerdas que una vez tuviste la idea de montar un negocio, pero el miedo al fracaso te detuvo y nunca lo pusiste en práctica? El hombre asintió con un gesto. Al no decidirte unos años mas tarde se le dió la idea a otro hombre que no permitió que el miedo al fracaso le impidiera ponerla en práctica. Recordarás que se convirtió en uno de los hombres más ricos del reino.

¿También recordarás?, Prosiguió el ángel, "aquella ocasión en que un terremoto asoló la ciudad, derrumbó muchos edificios y miles de personas quedaron atrapadas en ellos. En aquella ocasión tuviste la oportunidad de ayudar a encontrar y rescatar a los supervivientes, pero no quisiste dejar tu hogar solo por miedo a que los muchos saqueadores que había te robasen tus pertenencias: así que ignoraste la petición de ayuda y te quedaste en casa". El hombre asintió con vergüenza. "Esa fue tu gran oportunidad de salvarle la vida a cientos de personas, con lo que hubieras ganado el respeto de todos ellos", continuó el ángel.

Por último, ¿recuerdas aquella hermosa mujer pelirroja, que te había atraído tanto? La creías incomparable a cualquier otra y nunca conociste a nadie igual. Sin embargo, pensaste que tal mujer no se casaría con alguien como tú y para evitar el rechazo, nunca llegaste a proponérselo. El hombre volvió a asentir, pero ahora las lágrimas. "Si amigo mío, ella pudiese haber sido tu esposa", dijo el ángel. "Y con ella se te hubiera otorgado la bendición de tener hermosos hijos y multiplicar la felicidad en tu vida".

A todos se nos ofrece a diario muchas oportunidades, pero muy a menudo, como el hombre de la historia, las dejamos pasar por nuestros temores e inseguridades. Pero tenemos una ventaja sobre el hombre del cuento. ¡Aún estamos vivos!.

La recompensa de Dios



Estaba una vez un joven lavando su automóvil, una de sus hermanas pequeñas llegó entonces y le pidió que le dejara ayudarle. Así se lo permitió y cuando hubo terminado le dió dinero como un pago por su desinteresada ayuda. De esto se enteró otra hermana del joven, quien la semana siguiente esperó a que el joven empezara a lavar su automóvil para ayudarle desde el principio y así ganar mas dinero.

Desde el principio empezó a ayudarle pero al mismo tiempo insinuaba sobre el pago que recibiría. Al final, el hermano mayor no le pagó nada y la jovencita se enojó recriminando al hermano el por qué a la otra hermana le había pagado y a ella no, a lo que el hermano contestó:

- "Tu hermana me ayudó por el simple hecho de hacerlo, tú en cambio lo hiciste por recibir un pago el cual nunca te prometí, por eso tu ayuda no merece recompensa pues nunca quisiste ayudar sino solamente ganar dinero. "

Nos pasa muy a menudo que cuando le pedimos a Dios o le prometemos cambios, lo hacemos pensando solamente en la recompensa que podamos recibir de El. Es por este motivo que tal vez muchas veces no recibimos lo que Dios quisiera darnos, pues nuestros pensamientos son de interés y sin amor, y ayudamos a otros esperando solamente la recompensa y sin pensar el hacer el bien al prójimo.

Al empezar este mes, aprendamos a hacer el bien a los demás sin intereses personales...la recompensa de Dios no se hará esperar.

Acontecimientos.

Conocer a Dios.....